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Psicología / Artículos


Amargura, resentimiento y cinismo

 

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Los efectos negativos del cinismo y amargura

 

Los amargados tienden a tener una actitud nihilista y a implicarse en conductas autodestructivas en mayor medida que el resto de las personas. Por ejemplo, fuman y beben más y tienen más probabilidades de cometer suicidio. Dada su actitud amarga hacia la vida, nada parece importar, incluyendo su propia salud ("qué más da si me muero de cáncer de pulmón, a quién le va a importar, a mí me da lo mismo vivir o morir").
 
Estas personas también tienen problemas cardíacos con mayor frecuencia que otras personas. El cardiólogo Donald Haas de New York's Mount Sinai Medical School encontró que las personas suspicaces que padecen enfermedades cardiacas tienen el doble de probabilidades de acabar gravemente enfermos u hospitalizados que las personas con dolencias cardiacas pero con una actitud más optimista. Según Hass, los cínicos suelen estar menos dispuestos a seguir las indicaciones del médico.
 
Las relaciones personales se ven también afectadas por esta actitud. La persona amargada suele ser un aguafiestas, nada le parece bien, nada parece importarle, nada le entusiasma y ve errores y defectos en los demás continuamente. Críticas, reproches, mal humor, negatividad, comentarios sarcásticos, actitud gruñona... Las personas que se encuentran a su lado pueden acabar hartándose de todo esto y alejarse de una persona así. Este rechazo de los demás puede servir para fomentar su amargura y pesimismo. Y la soledad (debido al rechazo de los demás o a su propia retirada del mundo - o ambas cosas-) puede ser el caldo de cultivo de la depresión.
 
Estas personas saben bien cómo exigir a los demás, pero no están dispuestos a dar. Esto aleja a las personas que en un principio estaban dispuestas a ofrecerle su amistad. Así, puede decir que los demás se muestran desagradables y antipáticos, sin reconocer que ha sido su propia actitud con los demás la causante de esta antipatía hacia ellos.

 

La impotencia que sienten les puede impedir seguir luchando por alcanzar sus sueños, buscar nuevas metas, o centrarse en otras oportunidades, pues piensan que nada merece la pena, que son gafes, que todo lo que intenten les saldrá mal y que no vale la pena el esfuerzo. De este modo, la actitud cínica y pesimista les impide alcanzar una vida más satisfactoria, cayendo en un círculo vicioso.