Cuando nos amargamos a nosotros mismos
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Es
decir, tiene una visión de todo o nada, yendo de un extremo a otro
constantemente:
"O todo es perfecto y maravilloso, o todo es horrible". Así, en una
relación de pareja, por ejemplo, no son capaces de soportar ni el
más mínimo conflicto, pues tienden a pensar que todo debe ser
siempre color de rosa y un pequeño conflicto es visto como algo
horrible ("Si la relación no va siempre bien, entonces no vale la
pena, es un asco de relación").
Por supuesto, este modo de ver las
cosas no coincide en absoluto con la realidad, pues una relación de
pareja va siempre acompañada de altibajos y es normal que a veces
aparezcan conflictos, lo cual no significa en absoluto que la
relación vaya mal. De hecho, una relación muy positiva y
satisfactoria, también tendrá sus ratos problemáticos.
La persona capaz de tolerar
adecuadamente este tipo de frustraciones o bloqueos a su felicidad o
a sus planes, no considera que sea una catástrofe ni lo ve como algo
horrible o insoportable. Acepta que el mundo está lleno de
obstáculos y que a lo largo de nuestras vidas nos vamos a encontrar
con más de uno, de manera que se limita a sortear dichos obstáculos
del mejor modo posible y adopta esa actitud que refleja el refrán
"Al mal tiempo buena cara".
Esta es la diferencia entre la
persona que se amarga a sí misma continuamente, y la persona que se
siente feliz y satisfecha la mayor parte del tiempo. No
necesariamente sucede que uno de ellos tenga menos obstáculos o
frustraciones en su vida, sino que los maneja de un modo más
realista y más sano.
El amargado crónico tiene a menudo
una sensación de injusticia, como si los demás o el universo en
general estuviesen en su contra, agazapados y dispuestos a
fastidiarlo cada vez que tienen la oportunidad. Cuando lo cierto es
que su frustración y amargura proceden de su modo de ver las cosas y
de su negativa a aceptar que ese estado de felicidad y bienestar
permanente al que aspira es simplemente imposible.
Por supuesto, puedes construir tu
vida de manera que haya en ella el menor estrés posible, lo cual es
bastante aconsejable. Puedes tratar de tener un trabajo satisfactorio y
rodearte de personas sanas y equilibradas en vez de personas
neuróticas y conflictivas. Pero lo que nunca podrás hacer es
librarte de todo inconveniente u obstáculo en tu camino. Simplemente
aceptando que así son las cosas puedes acabar con gran parte de tu amargura.
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