Alexitimia: la
incapacidad para identificar y expresar emociones
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Alexitmia y ansiedad crónica
Los alexitímicos son propensos a
padecer ansiedad crónica. Esto es debido, en parte, a sus problemas
para identificar las emociones correctamente. Incluso en las
personas no alexitímicas, las emociones que no se logran identificar
o entender correctamente, se perciben como una ansiedad
indiferenciada. Esto es más frecuente en los alexitímicos. Por otra
parte, la incapacidad para tomar decisiones rápidas basadas en las
emociones, tienden a crear bastante angustia ante las decisiones
personales.
La depresión es también común en
estas personas. Generalmente suele tratarse de una depresión de tipo
somático que la persona no puede explicar o elaborar correctamente.
Alexitimia primaria y secundaria
La alexitimia secundaria ocurre
como reacción a un trauma psicológico intenso. La persona suprime
las emociones dolorosas como un mecanismo de defensa contra el
trauma. Algunas personas con enfermedades crónicas graves pueden
desarrollar alexitimia como un mecanismo de afrontamiento de la
enfermedad. Sucede con más frecuencia en personas sometidas a
diálisis renal y en unidades de cuidados intensivos. Posiblemente
esté relacionada con una negación de la enfermedad para protegerse
de emociones demasiado dolorosas. Puede desaparecer cuando la
enfermedad mejora, o volverse crónica en aquellas personas en las
que la enfermedad continua siendo grave.
La alexitimia primaria sería una
disposición personal, que ha acompañado a esta persona toda su vida,
como un rasgo de personalidad.
Según Sifneos, la alexitimia
primaria tendría una base neurológica diferente de la secundaria. La
primaria sería causa de una anormalidad genética, un desarrollo biológico
inadecuado o una lesión cerebral, mientras que la secundaria sería
el resultado de influencias psicológicas, como condicionamiento
sociocultural o defensa ante el trauma.
Dado que esta distinción resulta a
veces ambigua, muchos autores prefieren no utilizarla. Esto es
debido a que las causas psicológicas y neurológicas pueden estar
interconectadas, influyéndose mutuamente. No obstante, puede ser
importante establecer una distinción entre una alexitimia en la que
las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están
dañadas o destruidas, y aquella en la que sólo se da una disfunción
(por ejemplo, una inhibición de la actividad neuronal).
En el primer
caso, no sería posible una recuperación y el tratamiento estaría
encaminado a desarrollar estrategias compensatorias, mientras que el
segundo caso podría responder a un tratamiento psicológico adecuado.
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