Alexitimia: la
incapacidad para identificar y expresar emociones
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Identificar la alexitimia
La persona alexitímica va a
presentar una serie de conductas en su vida diaria que pueden dar
una pista acerca de la posible existencia de alexitimia:
- Tienen problemas para hablar
de sus emociones.
- Son percibidos por los demás
como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos.
- Se sienten perplejos por las
reacciones emocionales de los demás.
- Rara vez tienen fantasías.
- Su reacción al arte,
literatura o música es de muy baja intensidad.
- Toman decisiones de acuerdo a
datos, sin tener en cuenta los sentimientos.
- Padecen ocasionalmente
alteraciones fisiológicas a las que no encuentran explicación,
como palpitaciones, dolor de estómago.
¿Carecen los alexitímicos de
emociones?
Estas personas no carecen de
emociones. No obstante, no son conscientes de las expresiones
fisiológicas de las emociones o no entienden su significado
emocional. Es decir, no saben, por ejemplo, que las palpitaciones
que están sintiendo se deben a la ansiedad. Sin embargo, cuando la
causa y la naturaleza de la emoción es obvia, pueden tener emociones
como cualquier otra persona. Las emociones intensas tienden a
tomarlos por sorpresa y pueden tener problemas para limitar su
expresión. Así, sus escasas manifestaciones emocionales, tienden a
ser explosivas, bruscas e incontroladas.
Alexitmia y trastornos
psicosomáticos
La alexitimia es más frecuente en
personas que tienden a desarrollar enfermedad psicosomática, sobre
todo en personas con trastornos por somatización. También se ha
visto en personas con dolor psicógeno, en trastornos por uso de
drogas y en personas con enfermedades crónicas.
Una persona alexitímica responde
fisiológicamente a los estímulos emocionales como cualquier otra
persona: los músculos se tensan, el corazón se acelera, etc. Al no
ser capaz de identificar los sentimientos correspondientes como
signos con significado emocional, los interpreta como síntomas
físicos de enfermedad. Al hacer esto, no toma las medidas necesarias
para afrontar adecuadamente la emoción, de modo que dicha emoción,
junto con sus correlatos fisiológicos, continúa. Este estado de
activación fisiológica puede llegar a provocar enfermedad física con
el tiempo.
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