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Página 2
La progresión de la relación adictiva
La relación adictiva es
progresiva. El intento de controlar y dirigir la
transformación de la pareja, va haciendo que poco a poco
quede a merced de ésta. El controlador pasa a ser
controlado, mientras va abandonando sus intereses
personales.
En este estado, siente enojo, ira, impotencia, frustración.
Sus pensamientos se vuelven obsesivos, con celos
irracionales, ideas de venganza, planes imaginarios para
someter a la pareja o lograr su atención, inclusive puede
realizar actuaciones que provoquen o estén encaminadas la
atención o el acercamiento de la pareja. No logra manejar
sus emociones ni resolver sus conflictos y presenta síntomas
físicos y psíquicos de estrés. Baja su autoestima, pierde la
confianza en sí mismo, reprime sus emociones, no logra poner
límites, se muestra poco asertivo, no logran comunicar lo
que piensan y siente. Pierde el control de su vida y
funciona alrededor de las decisiones y la voluntad del otro.
Si la pareja se distancia o romper la relación, puede
presentarse el “síndrome de abstinencia” similar a cualquier
adicto, con un estado físico y mental de profundo dolor,
sensación de vacío, insomnio, llanto, angustia, culpa,
humillación, creada por el miedo a la soledad, al abandono,
a ser rechazado e ignorado. La autoestima se encuentra
gravemente lesionada, la salud deteriorada, mientras la
dependencia se va haciendo mayor y más perjudicial.
Recuperarse o prevenir esta adicción es posible con voluntad y esfuerzo
A modo general señalamos
algunos pasos a seguir:
• Acepta que tienes un problema y que debes buscar la
solución.
• Enfrenta la realidad de la situación con honestidad, sin
fantasías, engaños o mentiras.
• Procesa y resuelve el dolor que llevas por dentro.
• Libérate de la carga que tienes por dentro, hablando de
tus sentimientos y emociones con alguien de tu confianza.
Busca ayuda profesional si es necesario.
• Analiza tus patrones de conducta y ten la disposición y el
valor de cambiar aquellos comportamientos que te perjudican
y perjudican a otros.
• Ten siempre presente que cada persona es responsable de sí
misma y no necesita cambiar o controlar a los demás para
sentirse bien, pues para sentirnos bien solo necesitamos
controlarnos y cambiarnos a nosotros mismos.
• Hay que vivir la vida plenamente y dejar vivir a los demás
con libertad, con respeto, cuidándonos y amándonos primero a
nosotros mismos para así tener la capacidad de amar a los
demás.
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