Cuando el amor se
convierte en adicción
Autora: Alejandra Palacios,
Psicóloga Clínica y Comunitaria,
alepsicon@yahoo.com
Cuando una persona no logra liberarse de una relación sentimental
que le produce daño y perjudica su salud física y mental, la relación se convierte en obsesión.
La persona no es feliz ni con la pareja ni sin ella, pues ha
ingresado a un círculo vicioso similar al que ingresan aquellos
individuos adictos al alcohol, las drogas, el juego u otras. Así
como aquellos necesitan y toleran cada vez más cantidad de tóxicos
para poder funcionar, la persona "adicta al amor" soporta increíbles
cantidades de sufrimiento en la relación que ha establecido.
Estos individuos que por una u otra razón tienden a manejar sus
problemas a través de la manipulación y el control de otros, se
“enganchan” en una relación sentimental con personas inadecuadas que
por lo general son incapaces de comprometerse emocionalmente en la
relación. El individuo la percibe desvalida, necesitada o que
requiere de alguna transformación y se erige como responsable de su
“salvación” o de su transformación, creándose así una codependencia
o adicción.
En base a esta premisa falsa, tiene la creencia de que con el “poder
de su amor” logrará retener a la pareja, satisfacer sus carencias o
lograr su transformación y busca cualquier pretexto para mantener la
relación, a pesar del maltrato y rechazo que recibe. Temen enfrentar
la realidad y las consecuencias que un cambio de actitud o de
comportamiento produciría en sus vidas.
Relaciones de este tipo se caracterizan por ser dramáticas,
caóticas, llenas de excitación, sufrimiento y un alto grado de
erotismo y sexualidad.
Por lo general, la seducción, y la sexualidad definen la relación.
Hay una supuesta “buena sexualidad en una mala relación
sentimental”. El esfuerzo por complacer se centra particularmente en
esta área, que probablemente es utilizada como “disfraz” para
esconder carencias afectivas y la necesidad de ser abrazado,
protegido, amado. Por esta razón los encuentros sexuales,
especialmente al inicio de la relación o después de un
distanciamiento o cuando no hay formalidad en la relación (amantes), se suelen distinguir por el encanto, romanticismo, erotismo y
sensualidad.
En la dinámica de la “adicción al amor”, los intentos
por retener y/o cambiar al otro, vinculados con el manejo y el
control, se convierten en una lucha continua en la que uno es el que
“soporta” ser herido, humillado, violentado, mientras el otro
desprecia, maltrata, se deprime, llora, suplica o provoca mayor
alejamiento emocional. Muchos siguen juntos pero distantes, sin
romper totalmente la relación, causando con esto, mayor dependencia
y adicción.
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