El acoso escolar
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Características de víctimas y
acosadores
Es importante recordar que
cualquier niño podría ser una víctima o un acosador, aunque existen
algunas características que se han encontrado en víctimas o
acosadores.
Las víctimas tienden
a ser más pequeñas y más débiles que el resto de sus compañeros, y reaccionan a menudo
de un modo más pasivo y ansioso ante las situaciones amenazantes.
También puede tratase de personas que son diferentes a los demás por
algún motivo, como puede ser la orientación sexual, algún defecto
físico, o simplemente son personas más centradas en los estudios y
el aprendizaje que el resto de los compañeros.
Los acosadores
tienden a ser más grandes, más fuertes y a menudo se comportan de
forma ruda con sus profesores, padres y
hermanos. Sus actitudes y juego revelan una aceptación de la
violencia, y tienden a utilizar medios violentos de resolver
conflictos. Suelen tener una autoestima baja y carencias afectivas,
y tratan de destacar dominando a los demás, generalmente más débiles
que ellos. Tratan de hundirlos para poder sentirse superiores y
aumentar así su autoestima.
Si temes que tu hijo/a esté
siendo víctima de violencia en la escuela
Lo primero que has de hace es
hablar con él o ella. Ten presente que los niños que están
siendo acosados pueden ser reacios a hablar de su experiencia porque
están desconcertados o temen que, si hablan, el acoso será mayor.
Puedes preguntar a tu hijo directamente o bien utilizar preguntas indirectas,
como: ¿Qué niños de tu escuela se meten con otros niños? ¿Conoces a
alguien en tu escuela que acose a otros niños? ¿Cómo es cuando vas
de camino a la escuela o tomas el autobús? ¿Qué sueles
hacer durante período de almuerzo o recreo; sueles jugar con otros
niños?
Qué hacer si tu hijo te dice
que es víctima de acoso
Presta apoyo incondicional a tu hijo.
"Suelen ser errores frecuentes entre los padres de niños acosados el
trivializar, banalizar, restar importancia, dudar de la versión del
niño haciendo que los menores acosados terminen aclimantándose a la
violencia que padecen y terminen pensando que la violencia es algo
normal", explica Iñaki Piñuel. "Los padres solemos emitir cinco
tipos de mensajes tóxicos a los niños acosados: negar la versión que
el niño nos trae sobre la violencia que padece; mostrar al niño que
esto siempre ha ocurrido así, que nosotros también lo padecimos,
comparándonos; decir a los niños que esto es bueno para ello, que
les hace ser más duros, les prepara para la vida, les forja el
carácter y otras aberraciones semejantes; los padres señalan al niño
que ante el acoso prefieren que el niño se transforme en alguien
violento frente a los que le acosan (cosas que hemos escuchado a los
padres: “prefiero que vengas con un ojo en la mano a casa a que
vengas llorando porque otro te ha pegado"; "si te pegan, pégales tú
más fuerte"…); Otra de las alternativas es dejar que pase el
tiempo."
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