Terapia de conducta dialéctica para el trastorno
de personalidad límite
La terapia de conducta dialéctica fue
desarrollada por Marsha Linehan, de la Universidad de Washington, específicamente para tratar a personas con
trastorno de
personalidad límite, debido a las dificultades que suele conllevar
el tratamiento de este trastorno.
El trastorno de personalidad límite.
Según Linehan, este trastorno tiene
lugar en una persona emocionalmente vulnerable que crece en un
ambiente con unas características determinadas, que la autora
denomina "ambiente invalidante". "Emocionalmente vulnerable"
significa que el sistema nervioso autónomo de la persona reacciona
de un modo excesivo ante niveles de estrés relativamente bajos y
tarda más tiempo de lo normal en volver a su estado previo. Esto es
debido a una predisposición biológica.
El término "ambiente invalidante"
hace referencia a una situación en la que las experiencias
personales y respuestas de los niños o niñas son invalidadas o
desacreditadas por personas significativas en sus vidas, como pueden
ser sus padres. Lo que estos niños dicen no se acepta como una
descripción precisa de lo que realmente sienten y se les transmite
el mensaje de que si realmente sienten lo que dicen, dichos
sentimientos son inapropiados. El ambiente invalidante pone un gran
énfasis en el autocontrol y la independencia, no se reconocen
las dificultades que los niños puedan tener en estas áreas y se
considera que la resolución de problemas debería ser fácil si se
tiene la motivación adecuada. Por tanto, si fracasan al intentar
alcanzar determinados estándares que se esperan de ellos, se
considera que ha sido debido a una falta de motivación o alguna otra
característica negativa del niño o niña.
En un ambiente como este, es de
esperar que una persona emocionalmente vulnerable acabe teniendo
problemas. No tendrá la oportunidad de entender y poner el nombre
adecuado a sus emociones ni aprenderá a confiar en sus propias
respuestas ante los acontecimientos. Estas personas tampoco han
aprendido a afrontar situaciones estresantes debido a que tales
problemas no se reconocen. Por este motivo, buscan en
los demás indicios que les digan lo que ellas mismas deben de estar
sintiendo y para que solucionen los problemas por ellas. Sin
embargo, en el ambiente en que se han criado, las demandas o
peticiones de ayuda que pueden hacer a los demás son muy limitadas.
Así, la conducta de estos niños oscilará entre extremos opuestos,
alternando entre la inhibición emocional para lograr la aceptación
de los demás, y las manifestaciones emotivas extremas con las que
busca que se reconozcan sus emociones.
Como consecuencia de todo esto, la
persona tiene problemas para controlar y entender sus emociones. Y
dada su vulnerabilidad emocional, se produce una
falta de regulación emocional que, combinada con al ambiente invalidante, da lugar al trastorno de personalidad límite.
Las personas con este tipo de
trastorno de personalidad, a menudo han sido víctimas de abuso
sexual en la infancia, lo cual representa una forma especialmente
extrema de ambiente invalidante.
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