El relato terapéutico

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*Alguien llama a la puerta

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   Varios días después recibía un paquete. En su interior una novela que empezó a leer en el horario establecido. Pero algo no funcionaba como siempre.

Una desazón, una especie de inquietud indefinida que dio la alarma en su vida rutinaria y controlada y lo llenó de miedo.  

"No puedo concentrarme; nunca me había pasado esto". Pensaba en ella, en su mirada triste, imaginando su extrema delgadez como un grito de socorro silencioso y negado. La imaginó deteniéndose durante mucho tiempo en las estanterías de un supermercados para dar vueltas y vueltas en sus manos a cualquier artículo, leyendo y releyendo sus etiquetas, indagando en sus componentes, buscando, tal vez, la manera de saciar su hambre sin saciar su cuerpo. Búsqueda absurda e imposible. Ella se convirtió en una obsesión que llenaba sus pensamientos. La recordaba al mirarse al espejo, cuando sus ojos reflejados se convertían en los de ella, lentificando estos pensamientos sus tareas, que a veces duraban más de lo establecido. Empezó a sentir, con horror, que no podía pensar y planear las cosas con la claridad de antes, que estaba perdiendo el control de su vida. Buscaba desesperado una explicación, una respuesta. "¿Por qué me he obsesionado de esta forma con una desconocida?" , se preguntaba mientras la veía aparecer en su mente cada vez más delgada, caminando hacia la muerte. "Tal vez nada de lo que pienso de ella es cierto, tal vez me estoy dejando llevar demasiado por mi imaginación..." Pero nada de lo que pudiera decirse a sí mismo servía para extinguir esta obsesión que, poco a poco, iba tomando la forma de una pregunta cuya respuesta necesitaba conocer mientras que al mismo tiempo le aterraba. Quería saber el porqué de aquella chica (real o imaginada), de su comportamiento, de su delgadez autoimpuesta. "La búsqueda imposible", pensó; "saciar el hambre sin saciar el cuerpo; saciar la vida sin saciar el alma".

   Y allí, ante el espejo, cuando los ojos de ambos volvieron a confundirse, lo supo: "tú y yo somos iguales; tu pregunta es mi pregunta; tu respuesta es mi respuesta". Entonces un miedo intenso lo empujó... Hacia algún lugar... Abrió la puerta. Salió... Hacia algún lugar... Buscando...

 

 

 

 
     

 

Copyright ©Ana Muñoz, Cepvi.com. Psicología, medicina y salud. Reservados todos los derechos.

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