Cómo superar el maltrato
psicológico
Libro electrónico
Autora:
Ana Muñoz (psicóloga
y
directora de Cepvi.com).
Introducción
El primer paso
para poder salir de una situación de maltrato psicológico o abuso
emocional consiste en reconocer que está sucediendo. Hay muchos
motivos por los que una persona no llega a ser consciente de lo que
está pasando, pero tal vez el más poderoso es que, para la mayoría
de las personas, resulta muy difícil creer que la misma persona que
amas y que se supone que te ama, te esté sometiendo a un constante
maltrato. De hecho, parece incluso una contradicción: ¿Cómo es
posible que alguien que dice quererte te maltrate? Tendemos a pesar
que si existe amor no puede existir maltrato, como si ambas cosas no
pudieran darse juntas jamás. Pero esta es una idea errónea y
peligrosa, una trampa que te impide ver la realidad tal cual es. Y
la realidad es que el ser humano es sumamente complejo, y la misma
persona que cuando dice que te ama lo dice en serio, puede estar
maltratándote también, tanto física como psicológicamente.
Tendemos a
pensar en el amor como algo hermoso, una relación de apoyo, cariño y
respeto por la otra persona y la relación. Un compromiso con alguien
a quien deseas lo mejor y a quien jamás querrías dañar. Ésta es sin
duda una buena definición para un tipo de amor sano; la clase de
amor que todos consideramos que debe ser el amor “verdadero”. Pero
en realidad, hay tantas formas de amar como personas en el mundo. Y
los sentimientos de amor pueden ir entremezclados con otros
sentimientos, actitudes, carencias, trastornos, ideas, miedos, etc.,
que hacen que el cóctel resultante sea una compleja mezcla que
lleva a una persona a vivir y sentir el amor de una manera muy
particular.
La persona
dependiente y ansiosa, por ejemplo, llena de miedo al abandono,
dirá que te ama, lo creerá, lo sentirá. Alguien puede decirle: “No
es amor, es dependencia, es miedo a la soledad”, pero no podemos
negar la experiencia subjetiva de esta persona, que dice que ama a
su pareja con una intensidad que le asusta. No es un amor sano, no
es un amor que lleve a crecer, pero esa persona lo vive como amor. Y
eso es la puede llevar a pensar: “No puede estar maltratándome
porque me ama; si me trata así es por mi bien; es por mi culpa;
porque le hago enfadar; hay algo malo en mí...”. Pero la idea de que
quien te ama (al menos a su manera) no puede estar maltratándote,
además de ser errónea, te lleva a pensar de un modo que resulta
perjudicial y destructivo, que te impide ver lo que está pasando, te
impide tomar medidas, y te lleva a culparte y hacerte responsable de
lo que está pasando. Y es que la persona maltratada, aunque no
reconozca que está siendo objeto de abuso, sí sabe que la están
castigando, que ciertos comportamientos de su pareja (o padre,
madre, etc.) le hacen daño, le resultan humillantes e insultantes,
la dejan en un estado de confusión, dudas, tristeza, ansiedad. Pero
ante la imposibilidad de aceptar que la persona que dice quererla la
está maltratando, descartada esa opción de su mente por inadmisible
o imposible, no le queda más remedio que culparse a sí misma de lo
sucedido: “Si yo no fuera tan idiota, mi pareja no tendría que
hablarme así”. Pero ni aunque fueras la persona más idiota en la faz
de la tierra merecerías el maltrato. Incluso los criminales más
crueles han de ser tratados con dignidad y no ser sometidos a
vejaciones, insultos o humillaciones, y así lo establecen las leyes
de todos los países civilizados. Por tanto, la idea que has de tener
muy presente desde este instante es esta: la persona que te ama
puede estar maltratándote al mismo tiempo, porque el amor no siempre
es sano ni responde al ideal de amor que todos queremos tener.
Por supuesto,
en otras ocasiones, el maltratador no siente ningún tipo de amor por
la víctima, tan solo desprecio y desagrado, o bien pueden darse
juntos sentimientos contradictorios, de amor y desprecio.
En este libro
se describe en qué consiste el maltrato psicológico (también llamado
abuso emocional, abuso verbal o acoso moral), aunque a lo largo del
libro utilizaremos los términos maltrato psicológico o abuso
emocional de manera intercambiable. Nos centraremos principalmente
en el maltrato psicológico más que en el físico, porque todo abuso
físico conlleva también abuso psicológico, y es precisamente este
último el que produce los efectos más nocivos en la víctima. La
persona que es golpeada o amenazada físicamente, está también siendo
víctima, con cada golpe, de humillación, desprecio, burla, crítica,
insultos, etc., que constituyen abuso emocional. Las heridas del
cuerpo se acaban curando; las heridas emocionales producen un efecto
más duradero, con daño o destrucción del sentido del yo o identidad,
depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, baja
autoestima, incertidumbre, dudas acerca de uno mismo y la propia
capacidad, etc. Los efectos los veremos con más detalle en el
capítulo correspondiente y haremos especial hincapié en el trastorno
de estrés postraumático, una de las consecuencias más graves que
puede llegar a tener el maltrato.
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