
Clasificación de trastornos mentales CIE-10
F64 Trastornos de la
identidad sexual
Pautas para el diagnóstico
La característica diagnóstica
esencial es el deseo general y persistente de
ser (o insistencia de que se es) del sexo opuesto al propio,
junto a un intenso rechazo del comportamiento, atributos y
atuendos del mismo. Se manifiesta por primera vez durante
los años preescolares. Para poder ser diagnosticado debe
haber aparecido antes de la pubertad. En ambos sexos puede
existir, aunque es muy raro el rechazo de las estructuras
anatómicas del propio sexo. Lo más típico es que los niños
con un trastorno de la identidad sexual nieguen sentirse
afectados por él, aunque pueden sentir malestar debido al
conflicto generado por las expectativas de su familia o
compañeros y por las burlas o rechazo al cual pueden estar
sometidos.
Estos trastornos han sido mejor estudiados en chicos que en
chicas. Lo más característico es que desde los años de
preescolar los chicos se interesan por juegos y otras
actividades que corrientemente se asocian con mujeres y
suele haber una preferencia por vestirse con atuendos
femeninos. Sin embargo, este transvestismo no es causa de
excitación sexual (a diferencia del transvestismo fetichista
en adultos, F65.1). Puede existir un intenso deseo de
participar en los juegos y pasatiempos de las chicas y las
muñecas son un juguete favorito y por lo general prefieren a
las chicas como compañeros de juego. El ostracismo social
tiende a presentarse durante los primeros años de la
escolarización y tiende a alcanzar su máximo en la segunda
infancia, con la presencia de bromas humillantes por parte
de los compañeros. El comportamiento abiertamente femenino
pueden disminuir durante la adolescencia temprana pero los
estudios de seguimiento demuestran que de un tercio a dos
tercios de los chicos con un trastorno de la identidad
sexual en la infancia presentan una orientación homosexual
durante la adolescencia y después de ella. Sin embargo, muy
pocos presentan transexualismo en la vida adulta (aunque
muchos adultos con transexualismo refieren haber presentado
problemas de identidad sexual en la infancia).
En estudios clínicos, los trastornos de la identidad sexual
son menos frecuentes en chicas que en chicos pero no se sabe
si esta proporción se mantiene en la población general.
Tanto en chicas como en el caso de los chicos, existe a
menudo un interés temprano hacia formas de conducta
características del sexo opuesto. Las chicas con este
trastorno suelen tener compañeros de juego masculinos y
demuestran un ávido interés en deportes y juegos rudos. En
cambio no demuestran interés en muñecas o por representar
papeles femeninos en juegos tales como "papas y mamas" o
"las casitas". Las chicas con un trastorno de la identidad
sexual tienden a no padecer el mismo grado de ostracismo
social que los chicos, aunque pueden padecer burlas en la
infancia tardía y la adolescencia. La mayoría abandonan su
insistencia exagerada por actividades y atuendos masculinos
a medida que se acercan a la adolescencia pero mantienen una
identificación masculina y continúan presentando una
orientación homosexual en la vida adulta.
En raras ocasiones un trastorno de la identidad sexual puede
presentarse asociado a un rechazo persistente de las
estructuras anatómicas del sexo propio. En chicas este hecho
se puede poner de manifiesto por afirmaciones repetidas de
que tienen o va a crecerles un pene, por un rechazo a orinar
en posición sentada o por la afirmación de que no quieren
que les crezcan los pechos o les aparezca la menstruación.
Este trastorno puede manifestarse en chicos por afirmaciones
repetidas de que su desarrollo somático será el de una
mujer, de que el pene y los testículos son repugnantes o que
desaparecerán o que sería mejor no tener pene o testículos.
Excluye:
Orientación sexual egodistónica (F66.1).
Trastornos de la maduración sexual (F66.0).
F64.8 Otros
trastornos de la identidad sexual
F64.9 Trastornos
de la identidad sexual sin especificación
Incluye: Trastorno del papel sexual sin especificación.