Índice
F45
Trastornos somatomorfos
Página 1
F45.1 Trastorno somatomorfo
indiferenciado
Esta categoría debe ser tenida en
cuenta cuando las quejas somáticas sean múltiples, variables y
persistentes, pero todavía no esté presente el cuadro clínico
completo y característico del trastorno de somatización. Por
ejemplo, pueden faltar la forma insistente y dramática de quejarse,
los síntomas pueden ser relativamente escasos o faltar el
comportamiento individual o familiar característicos. Puede o no
haber motivos para sospechar la existencia de un motivo psicológico,
pero no debe existir una base somática que justifique los síntomas
en los que se basa el diagnóstico psiquiátrico.
Si existe la posibilidad clara de
un trastorno somático subyacente, o si la evaluación psiquiátrica no
es completa en el momento de llevar a cabo la codificación del
diagnóstico, debe recurrirse a otras las categorías diagnósticas.
Incluye: Trastorno psicosomático
indiferenciado
F45.2 Trastorno hipocondriaco
La característica esencial de este
trastorno es la preocupación persistente de la posibilidad de tener
una o más enfermedades somáticas graves progresivas, puesta de
manifiesto por la presencia de quejas somáticas persistentes o por
preocupaciones persistentes sobre el aspecto físico. Con frecuencia
el enfermo valora sensaciones y fenómenos normales o frecuentes como
excepcionales y molestos, centrando su atención, casi siempre sólo
sobre uno o dos órganos o sistemas del cuerpo. El enfermo puede
referirse por su nombre al trastorno somático o a la deformidad,
pero aun cuando sea así, el grado de convicción sobre su presencia y
el énfasis que se pone sobre un trastorno u otro suele variar de una
consulta a otra. Por lo general, el enfermo puede tener en cuenta la
posibilidad de que puedan existir otros trastornos somáticos
adicionales además de aquel que él mismo destaca.
Suelen estar presentes ansiedad y
depresión intensas, lo que puede justificar diagnósticos
adicionales. Estos trastornos rara vez comienzan después de los 50
años y tanto el curso de los síntomas como el de la incapacidad
consecuente son por lo general crónicos aunque con oscilaciones en
su intensidad. No deben estar presentes ideas delirantes
persistentes sobre la función o la forma del cuerpo. Deben
clasificarse aquí los miedos a la aparición de una o más
enfermedades (nosofobia).
Este síndrome se presenta tanto en
varones como en mujeres y no se acompaña de características
familiares especiales (en contraste con el trastorno de
somatización).
Muchos enfermos, en especial los
que padecen las variedades más leves de la enfermedad, permanecen en
el ámbito de la asistencia primaria o son atendidos por
especialistas no psiquiatras. Frecuentemente se toma a mal el ser
referido al psiquiatra, a menos que se lleve a cabo al comienzo del
trastorno y con una colaboración cuidadosa entre el médico y el
psiquiatra. El grado de incapacidad que deriva del trastorno es
variable, y así mientras que unos enfermos dominan o manipulan a su
familia y a su entorno social a través de sus síntomas, una minoría
mantiene un comportamiento social virtualmente normal.
Pautas para el diagnóstico
a)
Creencia persistente de la presencia de al menos una enfermedad
somática grave, que subyacen al síntoma o síntomas presentes,
aun cuando cuando exploraciones y exámenes repetidos no hayan
conseguido encontrar una explicación somática adecuada para los
mismos o una preocupación persistente sobre una deformidad
supuesto.
b) Negativa insistente a aceptar las explicaciones y las
garantías reiteradas de médicos diferentes de que tras los
síntomas no se esconde ninguna enfermedad o anormalidad
somática.
Incluye:
Hipocondría.
Neurosis hipocondriaca.
Nosofobia.
Dismorfofobia (no delirante).
Trastorno corporal dismórfico.
Página siguiente