Índice
F07
Trastornos de la personalidad y del comportamiento debidos a
enfermedades, lesiones o disfunciones cerebrales
F07.0 Trastorno orgánico de la
personalidad.
F07.1 Síndrome post-encefalítico.
F07.2 Síndrome post-conmocional.
F07.8 Otros trastornos de la personalidad y del comportamiento
debidos a enfermedad, lesión o disfunción cerebral.
F07.9 Trastorno de la personalidad y del comportamiento debido a
enfermedad, lesión o disfunción cerebral sin especificación.
Página anterior
F07.1 Síndrome postencefalítico
Cambios de comportamiento
residuales que se presentan tras la recuperación de una encefalitis
vírica o bacteriana. Los síntomas no son específicos y varían de
unos a otros individuos, de acuerdo con el agente infeccioso y,
sobre todo, con la edad del enfermo en el momento de la infección.
La diferencia principal entre este trastorno y el resto de los
trastornos orgánicos de personalidad es que es a menudo reversible.
Pautas para el diagnóstico
Malestar general, apatía o
irritabilidad, cierto déficit de las funciones cognoscitivas
(dificultades de aprendizaje), alteración de los hábitos del sueño y
de la ingesta, cambios de la conducta sexual y disminución de la
capacidad de juicio. Pueden presentarse muy diversas disfunciones
neurológicas residuales tales como parálisis, sordera, afasia,
apraxia constructiva o acalculia.
Excluye: Trastorno orgánico de
personalidad (F07.0).
F07.2 Síndrome postconmocional
Este síndrome se presenta
normalmente después de un traumatismo craneal, por lo general
suficientemente grave como para producir una pérdida de la
conciencia. En él se incluye un gran número de síntomas tales como
cefaleas, mareos (en los que suelen faltar los rasgos
característicos del vértigo), cansancio, irritabilidad, dificultades
de concentración y de la capacidad de llevar a cabo tareas
intelectuales, deterioro de la memoria, insomnio y tolerancia
reducida a situaciones estresantes, a excitaciones emocionales y al
alcohol.
Los síntomas pueden acompañarse de
un estado de ánimo depresivo o ansioso, dando lugar a una cierta
pérdida de la estimación de sí mismo y a un temor a padecer una
lesión cerebral permanente. Estos sentimientos refuerzan los
síntomas primarios y se pone así en marcha un círculo vicioso.
Algunos enfermos se vuelven hipocondríacos y se embarcan en la
búsqueda constante de diagnósticos y de tratamientos, y de ellos
algunos pueden adoptar el papel permanente de enfermo.
Pautas para el diagnóstico
Presencia de al menos tres de los
rasgos señalados anteriormente. Debe hacerse una evaluación mediante
exploraciones complementarias (electroencefalografía, potenciales
evocados del tronco cerebral, técnicas neurorradiológicas,
oculonistagmografía, etc.), dado que pueden servir para objetivar
los síntomas, aunque en la mayoría de los casos estos resultados son
negativos. Las quejas no son necesariamente debidas a motivos de
compensación.
Incluye:
Síndrome (encefalopatía) postconmocional.
Síndrome cerebral post-traumático no psicótico.
Página siguiente